Poco queda en el número 29 de la calle Castillo de la antigua droguería, perfumería y bazar de Asensio Ayala, hay que doblar la esquina para encontrar algunos vestigios de aquel negocio en este emblemático edificio, ocupado por la franquicia de moda Mango en la actualidad.

Solamente la fachada lateral, que da a la calle Valentín Sanz, conserva aún varios de los paneles publicitarios de azulejos que se hicieron en su momento para dar a conocer la ubicación del establecimiento.

De los tres mosaicos destacamos el de la Emulsión Scott, un brebaje compuesto de aceite de hígado de bacalao que se vendía en aquel entonces como un complemento nutricional y un remedio eficaz por su riqueza en vitaminas A y D, calcio y fósforo para combatir la gripe o la tos, aliviar la artritis o favorecer el crecimiento, entre otras propiedades.

A pesar del éxito desde que se lanzara al mercado a finales del siglo XIX, los escépticos consideraron este producto como propaganda masiva con afirmaciones ciertamente exageradas, que se aprovechaban de la credulidad del público y de
la ausencia de mecanismos regulatorios. Reconocer sus atributos es un misterio que solo pueden resolver los valientes  que hayan probado esta mezcla de huesos, sangre, pulmones y nervios.