La tercera teniente de alcalde y presidenta del Organismo
Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife
,
Clara Segura, inaugurará a las 20.30 horas de mañana en la sala de arte del Parque
Municipal García Sanabria
 una exposición de pintura de la artista Paula Plaza que
lleva por título “La luz de las esferas sefiróticas”.

Las obras que conforman la muestra  se inspiran en el mundo de la
cábala, disciplina y escuela de pensamiento esotérico relacionada con el
judaísmo. Paula Plaza propone un diálogo espiritual por medio de la
forma más esencial, la esfera.

Las pinturas, de pequeño y medio formato, están realizadas
con técnica mixta para lo que artista ha utilizado óleo y acrílico de gran
colorido sobre lienzo o madera.  “La Luz de las esferas sefiróticas”,
surge a partir de la lectura y de la emoción que le produjo a la autora la
lectura y meditación sobre antiguos textos de esta escuela de pensamiento. Un
proceso de indagación espiritual que se refleja en esferas o “sefirots”, ahora
aisladas del tradicional esquema del árbol de la vida. Las “sefirots”, según la
cábala, son las diez emanaciones de Dios a través de las cuales se creó el
mundo: Kéter, Jojmár,  Biná, Jesed, Gevurá,  Tiféret,  Netsaj,  Hod,  Yesod
y Maljut.

Cada uno de ellos va sufriendo su propia transformación,
pero no se trata de un abundamiento en procedimientos expresivos o pictóricos.
Estas esferas con sus cualidades cabalísticas se interconectan entre sí, lo
cual la autora explora por medio de texturas y colores que van cobrando
diferentes corporeidades sin alterar la forma elemental y básica que es la
esfera, para convertirse en 44 mundos de emociones, sutiles.
La esfera, considerada el cuerpo geométrico perfecto,
constituye en sí un espacio simbólico, que refiere al origen del universo, al
de la materia misma en su estado primigenio, como también a nuestro propio
origen y esencia ocupando un lugar en la Creación. Esta forma fue muy empleada
en tratados de contenido hermético y cabalístico.
La autora,  con sólida formación el campo de la
ilustración, podría haber utilizado la rica tradición simbólica sobre el tema a
partir de la iconografía de siglos XVI y XVII, pero nada de ello sucede
formalmente, aunque su trabajo comparte la misma tradición espiritual. Si antaño
se recurría al mundo exterior mediante escenas inmersas en bellos paisajes
simbólicos para transmitir conocimiento. Aquí no hay símbolo, sino el
resultado, el poso que éste ha operado en el espíritu de la artista.
Dentro de estas mágicas burbujas se recrea un estado de
efímera existencia, ese instante preciso en el cual los elementos que la
integran guardan equilibrio y armonía, pero sometidos a la ley de la constante
variación. Lo que nos sugiere la inquietante relación entre lo eterno y lo perecedero. La
exposición, que forma parte de la programación del OAC, se podrá visitar hasta
el 30 de noviembre.