La actriz Lolita Flores representará una adaptación de la obra ‘Fedra’ los próximos días 5 y 6 de abril, a las 20:30 horas, en el Teatro Guimerá. El texto clásico de Eurípides ha sido revisado por uno de los dramaturgos más destacados del panorama teatral actual, Paco Bezerra, que bajo la dirección de Luis Luque presenta a una mujer más combativa y con menos miedo, que lucha valientemente por sus sentimientos.

El reparto cuenta con actores potentes como los veteranos Tina Sáinz (Enone, ama de cría y confidente de Fedra), Juan Fernández (Teseo, esposo de Fedra), Michel Tejerina (Acamante, hijo de Fedra) y Críspulo Cabezas (Hipólito, hijastro de Fedra).

‘Fedra’ es una reflexión final acerca de la naturaleza del amor que, en muchos casos, es sinónimo de dicha y felicidad pero, en otros, es tormento y grandísima condena. ¿Qué hacer cuando el instinto y la razón entran en conflicto? ¿Pensar o sentir? ¿Seguridad o libertad? Esta es la duda a la que, tradicionalmente, ha tenido que enfrentarse Fedra.

En palabras de Luis Luque y Paco Bezerra “tradicionalmente éste es el conflicto interno al que siempre ha tenido que enfrentarse Fedra, un personaje que, atrapado en las redes de la tragedia, se debate y no se puede decidir. Y esto mismo es lo que la ha terminado convirtiendo en un personaje un tanto inactivo, alguien que, incapaz de elegir, se decide por darle la mano a la muerte como la mejor de las opciones”.

Las entradas, al precio de 36, 33 y 28 euros, se pueden adquirir en la taquilla del Teatro Guimerá de martes a viernes, de 11:00 a 13:00 y de 18:00 a 20:00 horas. También se pueden comprar por teléfono llamando al 922 609 450 o a través de la página web www.teatroguimera.es. Las personas con carné del Guimerá, jóvenes de entre 13 y 16 años de edad, mayores de 65 años, familias numerosas y personas con discapacidad a partir del 33 por ciento se pueden beneficiar de diferentes tipos de descuentos.

En esta versión de la obra, el personaje de Fedra sale de ese letargo en el que siempre se ha encontrado para crear una mujer más combativa y con menos miedo; una persona que, huyendo de la tragedia, se sumerge de lleno en ella y pelea frente a frente; una mujer exenta de culpa, capaz de luchar por lo que quiere, que viene a hablar sin tapujos y sin temor de la libertad de amar.

Luque y Bezerra opinan que la escenografía elegida es “un lugar emocional, un lugar tan grande como un volcán en mitad de una isla rodeada por un mar antiguo. Un espacio que es una grieta en el pecho, un hueco por el que se ha salido el corazón de la protagonista”.

La trama cuenta cómo  Fedra, la reina de la isla del Volcán, está enferma: ni come ni habla ni duerme. Los médicos son incapaces de averiguar el origen de su padecimiento y el país entero anda preocupado por su estado de salud.

Algunos dicen que se ha vuelto loca. Otros, que las largas ausencias de su esposo, el rey de la isla, han terminado por devastar y asolar su corazón, pero nadie conoce la verdad y todos se equivocan.

Y es que la gran responsable de la dolencia de Fedra no es otra que una pasión que la atormenta desde hace tiempo y que ya no puede reprimir más; un erotismo inmoral e impúdico, un deseo violento e indómito, un amor prisionero e indecente.