El pasado 7 de septiembre abrió sus puertas Sweet Pharm en la calle
Costa y  Grijalba 18
de Santa Cruz,
el primer establecimiento en Canarias de esta franquicia española que destaca
por su innovador concepto basado en la comercialización de golosinas al
peso con un packaging muy especial, envases que imitan a los propios y
tradicionales de los medicamentos.

Elisa G. Fernández es el nombre
de la empresaria que decidió poner en marcha esta atípica tienda de chucherías,
explicando “que en uno de sus viajes a la Península quedó fascinada con la idea
de este negocio y no dudó en ponerse en contacto con la franquicia para traer
este original producto a Tenerife”. La  propietaria declara que “a diferencia de otros
Sweet Pharm, su tienda dispensa exclusivamente golosinas sin gluten”, añadiendo
que también tiene una zona reservada a gominolas sin azúcar, veganas y
ecológicas “para no excluir a los clientes con algún tipo de
intolerancia”. 
Otras de las particularidades de
Sweet Pharm es la disposición de las golosinas en el local, distribuidas por
categorías de tratamientos -amor, salud, emergencias, dinero, etc.-, que
presentan cada envase como si fuesen medicamentos reales con el propósito de
generar un estado de ánimo positivo en los clientes, basándose en los
beneficios de la risoterapia. “Cada bote tiene un mensaje optimista. Pienso que
una de las claves del éxito de la marca es que dispone de más de 100 etiquetas,
siendo un caso extraño el cliente que no encuentre el mensaje adecuado para
cada momento; si bien también las personalizamos para cumpleaños, bodas o
comuniones por previo encargo”. En este sentido recuerda como anécdota a un
niño que “se acercó a mi tienda para buscar un envase con la palabra ‘Perdón’
con la idea de regalárselo a un compañero de clase”.
Este negocio está situado muy
cerca de la zona de los colegios la Pureza de María e Hispano Inglés, de ahí la
decisión de atender al público en horario ininterrumpido de 8:00 a 20:00 horas
para “adaptarse a los padres e hijos que quieran someterse a una dulce
terapia”. Sin embargo, la gerente reconoce haberle sorprendido la
aceptación del público adulto. “Me atrevo a decir incluso que ha superado a los
jóvenes, puede ser que hayan visto en nuestro producto un regalo original y muy
recurrente que actúa como una inyección optimista para cualquier día o
situación cotidiana, afirma la santacrucera. “Paradójicamente muchas farmacias
se han convertido en nuestros clientes”, agrega.
Comprar en Sweet Pharm es muy
sencillo, antes de pasar por caja el cliente solo tiene que elegir el tamaño
del envase –las capacidades van desde 50 hasta 1500 gramos, aunque también hay otros
más originales como biberones o botiquines-, rellenarlo de golosinas y elegir
uno de los mensajes. “Los adultos en este sentido son más prácticos, se llevan
los botes preparados. Por ahora la experiencia está siendo muy buena, la prueba
está en que la gente repite”, finaliza.