Santa Cruz vivirá este miércoles, a partir de las 20:00 horas, una recreación romera
dedicada al Santo Cristo de Paso Alto, organizada por la asociación sociocultural Ciudadanos
Voluntarios del Barrio de El Toscal
y el Centro de Historia y Cultura
Militar de Canarias
, que comenzará con un responso en la
Cruz de San Agustín
-situada en la confluencia de las calles San
Francisco y La Marina- para luego continunar con un paseo romero,
acompañado de varias rondallas, hasta el Fuerte de Almeyda, donde se
celebrará una misa canaria cantada por el grupo Achamán.

La Romería del Cristo de Paso Alto

Desde 1582 existía en este lugar un fortín, denominado Santo
Cristo,  transformado en baluarte en 1625, que estaba dotado de cuatro
piezas de bronce y cuatro de hierro. Durante el ataque del almirante inglés
Robert Blake, en 1657, sobre esta fortaleza cayeron 1.200 balas y 200
palanquetas, matando a cinco soldados tinerfeños.
El castillo de Paso Alto participó eficazmente contra el ataque
de Nelson y así, el 28 de julio de 1797, el Gobernador del Castillo, Pedro de
Higueras, dio parte al General Gutiérrez sobre el daño causado por el fuego
enemigo, a fin de proceder a su composición, indicando: “Habiendo
reconocido en el Castillo a mi cargo el estrago que pudo haber ocasionado el
desembarco del día 22 y el bombardeo que ejecutaron la noche del 24 la fragata
y la obusera de la Escuadra Inglesa del Almirante Horacio Nelson al haber
arrojado más de 41 bombas sobre el referido Castillo, solo una de ellas cayó en
la cocina rompiendo algunas tejas, tablas y un pedazo de tabique de una alacena
contigua a un cuarto donde había paja para las bestias sin que esta se hubiera
incendiado, mientras que otra hizo explosión dentro de la Capilla, en donde se
hallaba un crucifijo, sin que causara el más leve daño los seis cascos en que
se abrió”.
A partir de este momento, la devoción popular empezó a
considerar el hecho como milagroso y comenzó a celebrarse, el 23 de septiembre,
la fiesta del Santo Cristo. La Romería del Cristo de Paso Alto era un paseo
hasta el Castillo como agradecimiento a lo que el pueblo consideró milagrosa
protección.
Francisco Martínez Viera decía: “La fiesta del Cristo
de Paso Alto era antigua, popular y animada: una verdadera romería. Se
celebraba dentro y fuera de la citada fortaleza. A ella concurrían también las
damas y damitas de Santa Cruz, con el rostro tapado, a pedir la feria…”
En la capilla del castillo de Paso Alto hubo un cuadro del
Santo Cristo, acompañado por San Cristóbal y San Miguel, que, después del
ataque del inglés Robert Blake, el 30 de abril de 1657, comenzó a recibir el
fervor popular, por lo que el Obispo accedió a que se oficiaran misas en el
oratorio y se celebrara su fiesta anual; la cual, según los historiadores, era
popular y animada. Debido a que este cuadro se deterioró, durante la
tormenta que azotó al Castillo, la noche del 18 de diciembre de 1774, se
encargó un nuevo óleo al pintor canario Juan de Miranda (Las Palmas 1723-Santa
Cruz 1805).
En este cuadro la figura del Crucificado aparece acompañada
por la Virgen, con túnica blanca y manto azul, y por San Juan, con túnica verde
y manto rojo. En su parte inferior, se leen los 40 días de indulgencias que el
Obispo D. Antonio de la Plaza concedió, el 14 de abril de 1790, a todas las
personas que devotamente rezaran un credo delante de él.
En 1981 el cuadro fue localizado en un desván de la iglesia
del Pilar, donde permanecía enrollado y, restaurado por Alfredo Reyes Darias,
formó parte de los objetos y recuerdos que se exhibieron en el Palacio de
Capitanía, con motivo de la exposición organizada al cumplirse el centenario de
su inauguración ese mismo año. En 1996, recibió una nueva restauración, esta
vez a cargo de Dácil Corazón de Jesús de la Rosa Vilar.
En 1997, con motivo de la celebración  del bicentenario
de la Gesta del 25 de Julio, la Capitanía General de Canarias y el Ayuntamiento
de Santa Cruz de Tenerife, cedieron el Óleo del Santo Cristo de Paso Alto y los
seis cascos de bomba, al Museo de Almeida, donde los visitantes los pueden
contemplar, en una sala que recuerda la Gesta del 25 de Julio; es decir, lo que
sucedió aquella noche en que aquel Crucificado se ganó el agradecimiento de los
artilleros del Castillo y de todos los tinerfeños.