La demolición parcial de la antigua fábrica de Celgán, en el
barrio de Tío Pino
, ha dado comienzo una vez que el Ayuntamiento de Santa Cruz
de Tenerife
ha garantizado la seguridad de los trabajos que se llevarán a cabo
en el inmueble, declarado en estado de ruina.

El tercer teniente de alcalde y concejal de Planificación
Territorial de la Corporación, Carlos Garcinuño, explicó hoy que la obra se
centra en la parte del edificio que presenta un riesgo de colapso, mientras que
el resto del conjunto se ha tapiado y precintado para evitar el acceso de
personas al interior.
Garcinuño avanzó que los trabajos de demolición propiamente
dichos podrán estar finalizados en dos o tres días y que en un plazo de dos
semanas se culminará toda la obra con la gestión de los residuos generados,
“puesto que éstos deben ser tratados de manera específica en función del
material del que se trate”.
La demolición se ejecuta por el procedimiento de ejecución
subsidiaria, lo que implica que los gastos generados por la misma –en torno a
260.000 euros- se repercutirán a la empresa propietaria del edificio.
Precisamente los trámites administrativos de notificación a
la propiedad han  retrasado el inicio de la demolición, al tiempo que la
Gerencia de Urbanismo solicitaba judicialmente el permiso para actuar sobre el
inmueble, autorización que fue concedida el pasado mes de mayo.  “Esta
actuación lleva unos trámites que son de obligado cumplimiento, pero desde que
el juzgado nos dio el permiso pertinente, la obra ha sido adjudicada con
celeridad”, señaló el concejal.
El Ayuntamiento ha debido trabajar también en el desalojo de
algunas personas que seguían pernoctando en el lugar, para lo que fue necesario
igualmente solicitar una autorización judicial.
En todo caso, la Corporación municipal ha atendido en los
últimos dos años a una treintena de personas que han venido ocupando la fábrica
en distintos momentos y a las que se ha derivado a  los recursos de
asistencia municipales o a otros  de carácter sociosanitario.
Con el derribo del inmueble, el Ayuntamiento da respuesta a
un problema no sólo de seguridad para las personas que habían hecho suyo el
lugar, sino también de salubridad, dadas las condiciones en la que se
encuentra.