A veces me echo las manos en la cabeza al leer y escuchar
opiniones negativas sobre el rodaje de Bourne en nuestra ciudad, más cuando provienen
de personas que llevan todo el año con la matraquilla de “Santa Cruz está
muerta”, “en Santa Cruz no se hace nada” o “en Santa Cruz
no hay ambiente”; es aquí cuando empiezo a pensar que quizás se deba a una
actitud egoísta de no ver beneficio directo de todo esto.

La importancia de tener a Matt Damon protagonizando una superproducción
cinematográfica en la capital va más allá de la inyección económica que
supondrá el rodaje, Bourne es un estado de ánimo porque ha conseguido sacar a
la gente de sus casas para ver en directo como se trabaja en Hollywood, un
estado de ánimo para todos los empresarios que han visto llenar sus negocios
con el correspondiente incremento de la facturación, un estado de ánimo para
todos aquellos que han sido contratados por la productora, llevándose un
pellizco para casa, que por muy poco que sea en tiempo y en cantidad, es
bastante cuando estás acostumbrado a tener la cartera vacía, por no decir la
nevera.
Lo citado anteriormente son solo algunos ejemplos que demuestran que los ruidos
nocturnos y las modificaciones de tráfico son problemas menores. Lo mismo para
los que afirman que la quinta entrega no ayudará a la promoción de la ciudad por
haber sido reconvertida en Atenas. ¿Sois conscientes de la viralidad de
Internet y las redes sociales? Pensad en la cobertura de medios nacionales e
internacionales y en todas las personas –“pesados” para algunos- que se han
dedicado a subir fotos de Santa Cruz durante los días de rodaje. Lo dicho,
Bourne es un estado de ánimo.