Hace 30 años se presentó como un gran bloque de viviendas
para la ciudad y con el paso del tiempo ha sido más bien un problema, tanto para
sus dueños como para los empresarios y transeúntes de las calles del centro
donde recaen sus fachadas, San Clemente y Jesús Nazareno.


Un problema de herencia parece ser la
causa principal que ha alejado a este gran edificio de verse terminado,
quedando a la deriva el dinero de varias personas que invirtieron en su momento
para tener una casa en este mismo lugar. Mientras tanto, a lo largo de estas
tres décadas, la situación de abandono de la construcción la ha convertido
en un foco de peligro e inseguridad para ambas calles, si bien en la década de
los 90 fue un nido de ocupas y punto de trapicheo de drogas y peleas, ahora su
peligrosidad reviste en la caída de cascotes, como el que se produjo este
fin de semana en la calle San Clemente.

Este tipo de episodios demuestran la importancia de la Inspección Técnica de
Edificaciones (ITE)
; así como la conservación del patrimonio histórico de la
ciudad, ya que además de favorecer la conservación de los bienes inmuebles
garantiza la seguridad ciudadana de las personas que lo habitan o circulan en
torno al mismo.