El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, en su afán por
recuperar el patrimonio histórico de la ciudad, ha culminado la rehabilitación
de la fuente de la plaza Isabel II, conocida popularmente como de la Pila, que
se encuentra en el barrio de El Toscal, entre las calles La Marina y San
Francisco
. El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, acudió esta mañana a
la zona, donde tuvo ocasión de accionar de manera simbólica el mando con el que
la fuente vuelve a entrar en funcionamiento.

Bermúdez expresó su satisfacción “porque el agua vuelva a
correr en este emblemático lugar, tal y como sucedía antaño. Poco a poco, con
un presupuesto limitado como el que tenemos, vamos haciendo cosas con la firme
voluntad de restaurar algunos símbolos de la ciudad como éste. Ahora queremos
que se mantenga de la misma manera y que los vecinos colaboren en su
mantenimiento para que se convierta en un atractivo más de la ciudad”.
El cuarto teniente de alcalde y concejal de Servicios
Públicos, Dámaso Arteaga, manifestó, por su parte, que esta iniciativa persigue
“recuperar uno de los elementos singulares de la ciudad, en un lugar como éste
cercano al puerto y que puede convertirse en un atractivo más para los
cruceristas que visitan Santa Cruz”.
Construida a finales de 1844, pronto fue considerada como el
segundo manantial más importante de la ciudad. Esta fuente, diseñada por Pedro
Maffiote, es una pieza del neoclásico tardío realizada en cantería azul. La
fuente se alza sobre un graderío que realza el conjunto y, sobre el amplio
receptáculo para recoger el agua, seis columnas toscanas separan las cinco
cabezas de león por las que mana el líquido a través de unos caños. Sobre el
frontón puede leerse, labrado en la roca, ‘Reinando Ysabel II’, todo ello coronado
por las armas de la ciudad.
En 1856, el comerciante Juan Cumella Monner fue autorizado
para poner a espaldas de la fuente de Isabel II un depósito de agua con cañería
propia para conducirla hasta la punta del muelle. El propósito de esta
iniciativa era surtir directamente a los buques tras el pago del 10% de la
recaudación al Ayuntamiento de Santa Cruz.
En mayo de 1931, su nombre fue cambiado por el del
periodista y político Patricio Estévanez, aunque en octubre de 1936 la Comisión
Gestora Municipal acordó restituirle el nombre anterior, que mantiene aún en la
actualidad.
Los trabajos de rehabilitación que se han desarrollado
consistieron en dotarla de suministro eléctrico y agua, dado que las
instalaciones anteriores se encontraban totalmente deterioradas y eran
inutilizables. También fue necesaria la limpieza, un nuevo rejuntado a las
escaleras y suelos, la eliminación de hierbas o la recolocación de piedras,
trabajos realizados por el restaurador especializado Regis Chaperon.
Con el objetivo de devolverle el lustro de antaño, se ha
realizado una limpieza de la piedra bajo los chorros de la fuente tratando de
devolverle la tonalidad original, se han pintado las paredes de mampostería y
se han colocado nuevas instalaciones de fontanería.
También se ha trabajado en la reparación, enfoscado y
pintura del patio interior, haciendo la tipografía central y poniendo,
nuevamente, la fecha de 1844 que se encontraba deteriorada, igual que la
limpieza del rejuntado de los peldaños de la fuente.
Los trabajos de rehabilitación, que se han ejecutado
simultáneamente a los de la fuente de la plaza de Santo Domingo durante el
último trimestre, han supuesto una inversión global de 40.000 euros para ambos
monumentos.