En la confluencia de las calles Pérez Galdós con Suárez Guerra sigue en
pie uno de los edificios más emblemáticos para el periodismo de Canarias por
ser la sede, hasta el año 1982, del periódico La Tarde, decano de la prensa
tinerfeña.

Fundado por Víctor Zurita Soler, Matías Real González y Francisco González
Viera en 1927, un momento convulso para la historia del Archipiélago en
aquel entonces por la reciente división de la provincia única de Canarias, La
Tarde
se encargó desde sus comienzos en la defensa de los ideales e intereses
tinerfeños.
Sin embargo, a pesar de haber superado la estricta censura del franquismo y la
crisis económica que vivía el país, el rotativo se vio abocado a cesar su
actividad en 1982 por la incapacidad de renovar su infraestructura tecnológica.
Posteriormente al cierre de La Tarde, este edificio de estilo neobarroco,
construido por el arquitecto Domingo Pisaca a principios del s.XX, fue adquirido
por el Parlamento de Canarias para albergar la biblioteca de la Cámara, parte
del archivo y las sedes de los distintos grupos parlamentarios. En la
actualidad es la sede de la Audiencia de Cuentas de Canarias y en sus orígenes perteneció
a la fábrica de tabacos El Águila, de ahí la estatua de este ave
rapaz que aún mantiene su fachada.