Ayer pudimos respirar un ambiente especial en la capital. Santa Cruz se
convertía en una ciudad dinámica y llena de vida con distintos
eventos que se desarrollaban en simultáneo y nos obligaban a correr de un lado
a otro si queríamos disfrutar al máximo de ellos.

Entre todos ellos, Santa Cruz Sal2
dinamizaba el comercio de la ciudad y sacaba a la calle atractivos productos a
precios más que interesantes. Ya desde
primera hora de la mañana en las calles se mezclaban los buscadores  de gangas con los
grupos de paseantes
que querían  ser
parte del gentío y disfrutar de las actividades organizadas alrededor del
evento. Familias con niños, grupos de amigos o parejas de jubilados madrugadores
ocupaban poco a poco las calles.

El espectáculo comenzaba desde la
parte alta de la calle Castillo y 
llegaba hasta la Plaza de España
, pasando por el centro neurálgico
del evento, la Plaza del Príncipe. En esta ocasión, los puestos no se limitaban
a un tipo concreto de producto: encontramos ropa, calzado, bisutería, libros, electrónica,  y hasta artesanía tradicional. A medio
camino, parada obligada en la Plaza del Príncipe para recuperar energías y disfrutar
de un vino de la isla con su exquisita tapa al son de una banda de música. En
algunos rincones aparecían sorpresas y podías toparte con el ritmo de las comparsas o los acordes pop rock de
grupos en la Plaza de España, además de un lago lleno de barcos o títeres para
los más pequeños.

Entre los puestos más curiosos llamaban especialmente la atención las tiendas vintage con cuidada estética y
prendas de otros tiempos y los stands de empresas innovadoras, situados en la
Plaza de la Candelaria, tales como papelerías
con cursos de scrapbooking, tiendas de bisutería made in USA, accesorios hechos
a mano o increíbles detalles para el hogar
, que cuidados hasta el extremo.


La acogida de Santa Cruz Sal2 como
era de esperar ha sido fantástica,
calles llenas y público satisfecho; tanto el local como el foráneo. Así, Juan,
jubilado del barrio de la Salud, que toma un respiro en su ruta nos comenta:
‘deberían hacer cosas así, más a menudo, para hacer más entretenido el paseo de
la mañana’, mientras Helga, llegada de Alemania, consulta en un puesto la
variedad de anillos y pulseras para decidir qué llevar de recuerdo a la vuelta
a su país.

En definitiva, los comerciantes hacen negocio y sacan su mercancía y los
viandantes, compradores o no, están entusiasmados con las actividades al aire
libre, que les permiten salir de su rutina. Iniciativas como esta apoyan al pequeño comercio y dinamizan la
ciudad
, por lo que siempre serán bienvenidas. Esperamos que la próxima no
tarde mucho en llegar.

Escrito por: NAILEÉ CHICO