El Teatro Guimerá acogerá los
próximos días 21 y 22 de septiembre el estreno mundial de la obra Si supiera
cantar, me salvaría. El Crítico
. Con estas representaciones, que forman parte
de la programación del Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de
Santa Cruz de Tenerife
, comienza la temporada teatral 2012/2013.

La obra, escrita por Juan
Mayorga
, enfrentará a los actores Pere Ponce y Juanjo Puigcorbé. Para este
último, este espectáculo supone su reconciliación con el teatro tras dos
décadas alejado de los escenarios. De este estreno absoluto en la capital
tinerfeña se informó en la mañana de hoy en una rueda de prensa celebrada en
Madrid a la que asistieron Juan Mayorga, autor del texto; los actores Juanjo
Puigcorbé y Pere Ponce y el director tinerfeño Juan José (Cuco) Afonso.
Hasta enero de 2013 la obra
estará de gira por varios puntos de la geografía española: Melilla, Murcia,
Valencia, Castellón, Málaga, Santander y A Coruña, hasta su llegada a Madrid en
fecha aún por determinar.
La obra enfrenta a Volodia, un
crítico teatral interpretado por Puigcorbé ,que se dispone a hacer su trabajo
tras ver una función, y a Scarpa, el autor de la obra al que da vida Pere
Ponce, que irrumpe de noche en la casa del que ha de juzgar su trabajo.
Dos grandes actores sobre las tablas

Según el autor del texto, Juan
Mayorga, este espectáculo tiene algo fundamental: “a dos grandes actores
peleando a mordisco” sobre las tablas. Cuando hace algún tiempo le asaltó la
imagen del crítico y el autor teatrales enfrentados, y en la que finalmente ha
basado su obra, tenía cierta resistencia a abordar este tema, algo que se fue
disipando al tiempo que Mayorga descubría que había más cosas que unían a estos
dos personajes a parte de sus visiones distintas acerca del teatro. En Volodia
y Scarpa, como en cualquier ser humano, confluyen emociones como “la necesidad
de reconocimiento, de tener un maestro y un heredero, de amistad, de amar y ser
amado, de ofrecer amor y merecerlo. Son dos seres humanos vulnerables que han
mantenido una correspondencia secreta. Sin saberlo, sus vidas han sido un
prólogo de esa noche en la que se encuentran cara a cara”.
“Es mi reencuentro con el teatro
después de mucho tiempo”, asegura Juanjo Puigcorbé, quien tras recibir el
Premio Nacional de Teatro de Cataluña, se alejó de los escenarios porque no le
ofrecían papeles a su medida. “A mí me gusta el teatro romántico. Es lo que
buscaba hacer y no me ha llegado la oportunidad hasta ahora” con Si supiera
cantar, me salvaría. El Crítico
Para el actor barcelonés, el espectáculo “es
de un virtuosismo extremo, algo que tienen todas las grandes obras. Trata sobre
el teatro y lo humano”. Según los dos actores que combaten en escena, el texto
exige y requiere mucho porque es teatro comprometido. Para Pere Ponce, “la obra
es como un manantial: te enriquece por las ideas que se tocan, por las
diferentes posturas que se enfrentan” de la mano de su personaje, el autor
teatral, y el crítico que encarna Puigcorbé. “Es un espectáculo de teatro en
mayúsculas, que emociona y hace reflexionar”.
Juan Mayorga reconoce que como
autor teatral ha tenido que esforzarse por defender al crítico Volodia, a pesar
de que “es un personaje noble, un gran crítico que ejerce su trabajo como un
arte. Para los románticos como Puigcorbé, el crítico es el último autor, quien,
en cierto modo, completa la obra. Un texto sabe cosas que su autor desconoce.
El crítico ideal es aquel que descubre aquello que el propio autor no sabía que
había escrito”. Por lógica, Mayorga asegura que está más cercano al autor
Scarpa, pero siempre tiene presente a Volodia por ser también “un crítico de la
vida misma. Tiene una mirada severa acerca de todo lo que le rodea”.
Si supiera cantar, me salvaría.
El Crítico
está muy cercana a los amantes del teatro, ya que es una reflexión
sobre su esencia. Pero al centrarse además en las emociones humanas, está cerca
también de todos los espectadores que quieran acercarse a verla. El director
del montaje, Juan José Alfonso, explica esto afirmando que “el mundo de las emociones
no tiene nada que ver con los conocimientos o la cultura que se posea. El
teatro entra en el individuo por el conocimiento que se tenga de uno mismo.
Solo hace falta un espectador dispuesto a escuchar la palabra”. A este
respecto, Juanjo Puigcorbé añade los que se dedican al oficio del teatro han de
conseguir que cada persona que vaya a disfrutar de una función, tenga deseos de
volver al teatro.